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random thoughts on architecture history theory and criticism

laberintos y retículas

estos ultimos meses he estado pensando en la relación entre la arquitectura y la escritura, inicialmente por un curso que decidi no tomar, porque no abordaba el tema de la manera que me interesa. hace pocos dias, lo volvi a pensar con la confluencia de este excelente post de enrique que usa la estructura de una parábola a la vez como forma y contenido del ensayo, y una referencia en mi inbox a borges, que me hizo pensar en como sus mejores laberintos son por supuesto no los que usan el laberinto como tema, sino como estructura o forma. y siguiendo la dicotomía de nietzsche, tafuri, y levi-strauss, me puse a pensar en laberintos y retículas [apolonio y dionisio, laberinto y esfera, bricoleur e ingeniero].

y es que muchas veces cuando disenamos algo (un edificio o un ensayo) seguimos la ruta de un laberinto. creemos comenzar por el principio y de pronto nos damos cuenta que estamos perdidos en alguna parte por la mitad… y comenzamos a caminar, para adelante y para atrás, y nos encontramos con corredores sin salida, y con otros que desembocan en sitios inesperados, muchas veces encontrados antes, y otras veces en lugares desconocidos que a la vez queremos explorar pero tememos nos resulten universos enteramente diferentes en donde podemos perdernos sin poder regresar al punto de origen. a veces los dejamos para otros proyectos. pensamos: este será otro ensayo.

creo que por eso los arquitectos, o para ser mas precisa, algunos arquitectos, nos obsesionamos con los libros, y con ciertos escritores laberínticos como borges, benjamin, kundera, murakami, caillois. bueno, listo los míos. obviamente en la estructura del laberinto hay algo de surrealismo, pero no quisiera entrar en ese tema (ese universo), porque lo que me interesa es la parte espacial de la escritura, y la parte narrativa de la arquitectura. tal vez por eso tambien me gustan mucho las peliculas que juegan con la estructura del tiempo (cuando daba clases, torturaba a mis alumnos pidiendoles que hagan un proyecto con la estructura espacial de run lola run, memento, lucia y el sexo, cidade de deus, y otras. por supuesto era una tortura divertida).

este pensamiento laberíntico también se ve en la obsesión de muchos arquitectos por la ciudad, que es después de todo nuestro laberinto diario, si lo dejamos serlo, y para un arquitecto una manera de ver como se puede perder el control, cuando el proyecto deja ver sus limitaciones y otras intervenciones cambian el contexto. luego vienen los que quieren dominarlo todo, como le corbusier o hilberseimer, y acabar con el laberinto para crear la ciudad como módulo repetitivo. aunque despues de todo en la repetición implacable esta el laberinto más confuso de todos.

porque otras veces la actividad de producir es más parecida a una retícula, pero la retícula no es necesariamente la repeticion de lo mismo. si nos enfocamos en los espacios de la retícula, como la manzana de una ciudad, entonces podemos pensar que en cada espacio de repetición infinita existe la posibilidad de algo totalmente diferente. ahi está también la biblioteca de babel de borges, que es una retícula infinita que alberga diferencias. o la rayuela de cortázar, en donde el libro se convierte en un laberinto de células o capítulos que se pueden leer en el orden que uno quiera. de igual manera pensaba koolhaas en su rascacielos en manhattan, en donde un ordenamiento bastante prosaico es activado por el ascensor, y cada piso se convierte en un universo diferente que puede ser ordenado de cualquier manera dependiendo de cómo decidimos el orden de nuestras paradas. entre koolhaas y cortázar la metáfora entre escritura y arquitectura regresa al comienzo.

entonces en el modelo cortázar/koolhaas la variabilidad viene del contenido de cada célula y de la intervención del visitante en decidir el orden de las paradas del ascensor, o la lectura de los capítulos. en el modelo del laberinto, en cambio, nos toca decidir por qué camino seguimos y si vale la pena dar la vuelta o investigar otro rumbo. quizás podríamos decir que el laberinto se enfoca en el camino, y la retícula depende del contenido de las células. en el diagrama lineal de nuestra estructura, en el laberinto pensamos más el trazo de nuestra pluma, mientras que en la retícula lo importante es lo que queda entre líneas…pero es peligroso pensar así, porque andamos muy cerca del collage de colin rowe, y tal vez el peligro de pensar en laberintos y retículas está en reducir todo a la dicotomía que es tan traicionera. después de todo, hay laberintos que son retículas y retículas que son laberintos, hay líneas que se convierten en espacios y espacios que se colapsan en líneas. lo más divertido de crear una dicotomía está justamente en destruírla.

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borges & benjamin on maps & labyrinths

I have long, indeed for years, played with the idea of setting out the sphere of life—bios—graphically on a map. First i envisaged an ordinary map, but now I would incline to a general staff’s map of a city center, if such a thing existed. Doubtless it does not, because of ignorance of the theater of future wars. I have evolved a system of signs, and on the gray background of such maps they would make a colorful show if I clearly marked in the houses of my friends and girl friends, the assembly halls of various collectives, from the “debating chambers” of the Youth Movement to the gathering places of the Communist youth, the room and brothel rooms that I knew for one night, the decisive benches in the Tiergarten, the ways to different schools and the graves that I saw filled, the sites of prestigious cafés whose long-forgotten names daily crossed our lips, the tennis courts where empty apartment blocks stand today, and the halls emblazoned with gold and stucco that the terrors of dancing classes made almost the equal of gymnasiums. And even without this map, I still have the encouragement provided by an illustrious precursor, the Frenchman Léon Daudet, exemplary at least in the title of his work, which exactly encompasses the best that I might achieve here: Paris vécu. “Lived Berlin” does not sound so good but is as real.

Walter Benjamin[1]

Of Exactitude in Science

…In that Empire, the craft of Cartography attained such Perfection that the Map of a Single province covered the space of an entire City, and the Map of the Empire itself an entire Province. In the course of Time, these Extensive maps were found somehow wanting, and so the College of Cartographers evolved a Map of the Empire that was of the same Scale as the Empire and that coincided with it point for point. Less attentive to the Study of Cartography, succeeding Generations came to judge a map of such Magnitude cumbersome, and, not without Irreverence, they abandoned it to the Rigours of sun and Rain. In the western Deserts, tattered Fragments of the Map are still to be found, Sheltering an occasional Beast or beggar; in the whole Nation, no other relic is left of the Discipline of Geography.

From Travels of Praiseworthy Men (1658) by J. A. Suarez Miranda

Jorge Luis Borges and Adolfo Bioy Casares [2]

[listen to borges]

Paris has taught me this art of straying; it fulfilled a dream that had shown its first traces in the labyrinths on the blotting pages of my school exercise books. Not is it to be denied that I penetrated to its innermost place, the Minotaur’s chamber, with the only difference being that this mythological monster had three heads: those of the occupants of the small brothel on rue de la Harpe, in which, summoning my last reserves of strength (and not entirely without an Ariadne’s thread), I set my foot.

Walter Benjamin[3]

ps. one of my favorite borges labyrinths, the house of asterion, available here in english and spanish.

pps. view my maps

ppps. another map fan


[1] Benjamin, Walter. “A Berlin Chronicle,” in Reflections : essays, aphorisms, autobiographical writings. 1st ed. New York: Harcourt Brace Jovanovich, 1978, p. 5.

[2] En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.

Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes, libro cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658.

First published under the name B. Lynch Davis, Los Anales de Buenos Aires, año 1, no. 3 (Marzo 1946) and later in Borges, Historia Universal de la Infamia (1946). English translation quoted from J. L. Borges, A Universal History of Infamy, Penguin Books, London, 1975.

[3] Benjamin, Walter. “A Berlin Chronicle,” in Reflections : essays, aphorisms, autobiographical writings. 1st ed. New York: Harcourt Brace Jovanovich, 1978, p. 9.

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