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random thoughts on architecture history theory and criticism

linear documentation

two recent twitter posts made me realize the strange similarities between the documentation of the sunset strip by ed ruscha and the documentation of the berlin wall in east germany. see rob walker’s post on ruscha as proto-google street view on design observer, here (link via @loudpaper) and this link to a video on the photographing of the berlin wall by east germany troops (link in german, via @maximolly), both in 1966.

the similarities in style and format—plus the coincidence in time—make a stark contrast to the differences in content. both sets document a linear void, the sunset strip and the void between the two walls—my german is almost gone, but from the images i can make out that the exhibition pairs images that seem to be looking at both sides from within the void. a sunday morning in california and any day within the void of the wall—the streets similarly empty of cars and people.

ruscha had been researching deadpan, documentation-style photography for a few years by then, and his images looked for that aesthetic. in contrast, the east germany documentation comes out as unexpectedly beautiful, both chilling in what its representing and engaging in its careful look at buildings, streets, and graves (a quick image in the video compares them to the becher’s photographs). the wall is a constant, but the images jump—they are moments along the line. in ruscha the only constant is the invisible presence of the pick-up truck and the formal construction of the images as continuous.

as walker observes, google street view is now intent on representing every building on the planet—but i like to think one morning in los angeles and berlin, a california artist and a german soldier were both thinking of the linear void in their respective cities. did one think of the other? did the soldier think about the unexpected beauty of his images? did ruscha think about the split, the mirror line that would be implied in his reverse display of the photographs? did los angeles think about the division happening in berlin?

i once visited a friend’s friend in east berlin. she grew up listening to american music, dreaming of the other side of the wall. it was bad music—she played some for us—but it had a completely different meaning for  her. she had built this whole image (distorted, she now knew) of the united states based on those tunes. should we start documenting sections of streets, across the void instead of along it? i mean this in several ways. or has google pre-empted further attempts at street documentation—made us lazy? what both photographs from the 60s tell us is that even documentary photography, trying to be anonymous and deadpan, shows a particular intent.

i’d like to see both works exhibited in the same place.

ps. previously on ruscha.

pps. also relevant, chantal mouffe. according to mouffe, a work of art either “contributes to the reproduction of the given common sense” or “contributes to the deconstruction or critique of it.” mouffe’s point is that either way, all works of art are political, but but how do these works come out if we use mouffe’s choices? this is perhaps their greatest similarity, that in their insistence on being neutral, they stand nearer the first, rather than the second option—by avoiding critique, they become complicit with the situation that created the landscape they document. of course i do not expect critique from a soldier asked to record the surroundings of the berlin wall, but ruscha’s case is more complicated. is his silence a critique in itself? the empty street, the formal construction of linearity, all become part of the artistic apparatus that ruscha both erects and hides in plain sight. i once read he’s still photographing the strip, even now. i’d like to think he is, and that one day in the distant future he will reveal his final work—the ultimate documentation, across time and space, of the strip throughout his life. this act of stubborn work could be the critical stance that the book sometimes seems to lack.

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el pan-juego de xul solar

Había inventado un juego, una suerte de ajedrez, más complicado -como el diría más “pli”, porque en lugar de complicado decía “pli”. Un ajedrez más “pli” y quiso explicármelo muchas veces. Pero a medida que lo explicaba, comprendía que su pensamiento ya había dejado atrás lo que explicaba, es decir que al explicar iba enriqueciéndolo y por eso creo que nunca llegué a entenderlo, porque él mismo se daba cuenta de que lo que él decía ya era anticuado y agregaba otra cosa. En cuanto lo había dicho, ya era anticuado y había que enriquecerlo.

Jorge Luis Borges, Conferencia sobre la obra de Xul Solar en la Fundacion San Telmo, 3 de septiembre de 1980.

[the following text was copied from the display of the pan-game in the xul solar museum in buenos aires, argentina. las dos palabras entre corchetes no las entiendo de mis apuntes, disculpas!]

Pan-Ajedrez, o Pan-Juego, o Ajedrez Criollo

Un juego de habilidad combinatoria, independiente del azar, para una civilización más perfecta en lo intelectual, científico y estético, que ha de crear en ésta paz, cuyo primer día hábil es hoy.

El motivo y la utilidad, digamos también lo único de este juego, está en que reúne en sí varios medios de expresión completos, es decir, lenguajes, en varios campos que se corresponden sobre una misma base, que es el zodíaco, los planetas y la numeración duodecimal. Ello hace que coincidan la fonética de un idioma construído sobre las dos polaridades, la negativa y la positiva y su término medio neutro, con las notas, acordes y timbres de una música libre y con los elementos lineales básicos de una plástica abstracta, que además son escritura. También coinciden los escaques, como grados del círculo, con el movimiento diurno y [dual?] del cielo, el tiempo histórico y su [lucha?] humano expresado en los astros.

Como cada pieza se distingue por una consonante (salvo los peones = números), resulta que cada distinta posición en los escaque, que están marcados con vocales o combinaciones de éstas, siempre diferentes, produce palabras muy diversas, por cientos de miles, y con varias piezas juntas por muchos millones quiere decir que el fundamento de este juego es un diccionario de una lengua filosófica a priori que si se escribe con los signos elementales correspondientes de su sonido—especie de taquigrafía triple de líneas, forma y grifos, que se describe en otra ocasión—forma toda clase de dibujos (abstractos) y combinaciones musicales, también inscritas en las distintas posiciones de la marcha del juego. Como cada pieza mayor representa además un planeta, dando el tablero sus posiciones en el cielo, se puede seguir por efemérides su situación año por año, es decir sus influencias o carácter, a saltos según su marcha en el juego, en su marcha por la historia real o por otra cualquier imaginaria. Varias otras correspondencias integran un sistema “cabalístico” racional, el más completo que se haya publicado.

TABLERO

Es cuadrado, dividido en 13 x 13 filas de escaques claros y oscuros alternados. Es plano, y como representa el movimiento giratorio del día, puede concebirse como cilindro en que se superponen la primera y la última columna. Cada una de estas representa una bi-hora, o 30 grados, siendo la última fila horizontal repetición de la primera, como la “octava” musical (que es docena). Un escaque corresponde a los minutos de tiempo en el día, 2 grados y medio de arco (o más o menos un día en el año), una nota musical (grado de la escala), un sonido vocálico simple o compuesto, un número de orden, un producto en la tabla pitagórica de multiplicación, en sistema duodecimal (el más perfecto), etc.

PIEZAS

Las que ya figuran en el ajedrez tradicional son para cada jugador: el Rey, 5 torres, 4 alfiles y 4 caballos, que representan signos del zodíaco, cardinales, fijos y comunes, respectivamente. Los caballos, según lógica necesaria, se mueven en cada dirección hasta los bordes del tablero. Hay (?) 6 torres que se mueven como torres pero 3 a casilla de distinto color o impar y 3 a casilla de igual color o par.

Todas las piezas se mueven democráticamente además de su movo propio como el rey de una casilla en sector 2 y representan números. Estas piezas, rey, torre, alfil, caballo, dan todos los movimientos, por combinación, de otras piezas, y se distinguen por estas líneas: la torre, una vertical y [dibujo de un círculo]; el alfil, una horizontal [dibujo de un cuadrado]; el caballo, zigzag o grada y [dibujo de un triángulo equilátero] y de modo que estando escritas en cada pieza de movimiento combinado las líneas que lo describen es fácil leer en ellas como se mueven, aún sin recordarlo en cada caso.

Las piezas nuevas son: Contratorre, Bi-torre, que mueve por filas o columnas (6) adyacentes, Contralfil al mismo color, Bi-alfil a color distinto de donde está lo mismo en diagonal, Tri-torre, salta hasta la 3era fila o columna, Tri-alfil, lo mismo, en diagonal, de color distinto de donde está. El cubo mueve en modo distinto por cada cara según su dibujo y consonante combinada. El Rey, estando bajo jaque y no teniendo otra movida posible puede duplicar su campo de acción saltando cualquier 2da casilla en rededor.

Se puede jugar también con las piezas comunes de ajedrez y con las demas otras de estilo análogo, puntiagudas, pero es muy preferible que todas sean epiplanas, para poder superponerse, lo que aumenta sin cuento las combinaciones y las variantes del juego.

[Alejandro Xul Solar]

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